Durante este tiempo se ha abordado el tema de la pandemia ocasionada por el COVID-19 desde el punto de vista sanitario y de salud en los humanos, por obvias razones esta preocupación es y seguirá siendo el punto principal en las agendas diarias de todos los países azotados por esta contingencia.
Esta semana se cumplieron 7 meses desde que se detectó el primer caso en México (27 de febrero) y que obligó paulatinamente a un confinamiento social y como consecuencia un cese de la actividad económica nacional, ésto ha generado una de las peores crisis en el país ya que la contracción actual de 18.7% de la economía en general (INEGI) no se había visto desde hace décadas, lo que deja a la economía mexicana como una de las más afectadas por el COVID-19 sólo por detrás de Reino Unido, entre los países miembros de la OCDE.
Los gobiernos ya comenzaron a implementar acciones para reducir los efectos negativos en sus economías, intentarán salir tan rápido como les sea posible de esta recesión, las empresas deberán adaptarse a nuevas formas de hacer negocios o estarán condenadas a desaparecer.
¿En qué debo invertir los próximos años?, ¿Hacia dónde van los mercados?, éstas y otras preguntas seguirán presentes entre empresarios y personas que sobre todo tienen una fuerte incertidumbre debido al entorno actual de país.
Es obvio que el gasto en Salud será durante los próximos años una apuesta no tan riesgosa, o al menos es lo que pareciera a simple vista, las instituciones de gobierno y empresas privadas dedicadas a brindar servicios de salud requerirán un mayor número de insumos que los de años anteriores, las personas preocupadas por su salud no dudarán en gastar sus ahorros de ser necesario.
Actualmente puede resultar lógico pensar en que los negocios dónde se comercializan insumos para sanitizar y de protección personal son la mejor apuesta: todos necesitamos gel antibacterial, cubre bocas, jabón para manos, spray desinfectante, caretas protectoras, etc. Pero ¿Qué tan rentable es?, ¿Quién será mi principal competidor?, ¿Cuántos productos ya existen en el mercado para atender esta necesidad?, a simple vista es fácil darse cuenta que es un mercado sumamente competido y con grandes ofertantes que acaparan ciudades enteras.
No debemos perder de vista que uno de los principales insumos que se necesitó durante esta contingencia fue el oxígeno y que debido al bajo número de comercializadores en el país hubo una escasez de cilindros portátiles y concentradores en el pico más alto de contagios, estos dos productos son esenciales en el tratamiento de contagiados durante y después del tratamiento ya que proveen la cantidad de oxígeno necesaria que los pulmones no pueden suministrar al cuerpo. Estos productos no son “pasajeros” y normalmente son usados para tratar enfermedades respiratorias como el EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) causada comúnmente por fumar y que en México es la tercera causa de muertes entre personas mayores de 45 años (ISSSTE).
Durante 2020 la importación de concentradores de oxígeno aumentó 254% tan sólo en los primeros 8 meses y el número de empresas que los introdujeron al país aumentaron en 25%, mientras que la importación de cilindros de aluminio para oxígeno paso de 97,000 a 158,000 unidades comparadas con el mismo periodo del año anterior. El costo de los cilindros de oxígeno de aluminio aumentó 24%, aproximadamente, mientras que su valor en el mercado fue hasta 150% más caro.
El comportamiento de la importación de concentradores y cilindros de aluminio para oxígeno nos ofrece un par de ejemplos de la explosión de demanda, pero concentración en el número de empresas comercializadoras.

Ene-Ago 2020 vs 2019
Estudio de Mercado realizado por Legonz / Kenke Consultoría Estratégica
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